
Pero tu mala suerte parece que se acrecienta cada vez más. ¿Te das cuenta de que tu atracción insaciable por todo lo letal ha sido lo suficientemente fuerte como para hacer retornar de la extinción a una manada de caninos mutantes? Desde luego, si pudiéramos embotellar tu mala fortuna, tendríamos un arma de destrucción masiva.
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